Da Vinci

Cuando digo ‘da Vinci’ o, más apropiado para el caso, cuando lo escribo y mi lector lo decodifica, en su mente -muy seguramente- será citada la imagen de alguna de sus pinturas más representativas, acaso su autorretrato bosquejado, alguno de sus estudios anatómicos o, incluso, la escena en donde está liberando a las palomas que recién ha comprado.

Pero cuando digo un nombre cualquiera, con un apellido que no pueda relacionarse con alguna “figura pública”, mi interlocutor se imagina a cualquier persona, sin paliativos, sin acotaciones… ¿qué tan lejos estará esa imagen de su alter ego?

Escribe un comentario