¿Qué te digo?

*Cuando da Vinci liberó a las palomas no se imaginó que…

*No. Espera. Muy pretencioso. ¿Qué tanto sabes del Renacimiento? ¿Qué puedes decir del tal hombre que el mundo no sepa?

*Helicóptero. Anatomía. Vasari. Zurdo. Mona Lisa.

*No es suficiente. El blog espera más de ti.

*Es suficiente. El blog no tiene pretenciones de ningún tipo.

*Era metonimia.

*Lo sé, tampoco el resto espera.

*¿Estás enojado?

*No.

*Sí. Estás enojado, pero no dirás una palabra, aunque insista.

*¿Por qué crees que sabes? ¿Por ser una representación gráfica de mis pensamientos crees que puedes adelantarte a mis ideas?

*No tates de separarnos como si realmente fuéramos dos entidades independientes. A un al agregar una tercera voz el mecanismo sería el mismo: formamos parte de un diálogo interno -monólogo interior, como les gusta a los exquisitos- que representa las dualidades que a veces se forman cuando tratamos de autoperfeccionarnos.

*También sé todo eso.

*Sabes todo lo que yo sé.

*Demuéstralo.

*No somos capaces de demostrarlo.

*Esta vez tú ganas.

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